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Temporada 2 · Capítulo 5 · 25:08

Alas rotas

El helicóptero en el que escapaban Maeva, Sebastián y el resto de militares es alcanzado por un misil y se estrella en un campo de opio. Para su sorpresa, un coche blindado del ejército va a rescatarles en el lugar del accidente, conducido por alguien inesperado.

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Portada de Alas rotas, episodio 5 de la temporada 2 de Seré tus ojos

Sinopsis

Contiene detalles de la trama de este capítulo.

El helicóptero en el que escapaban Maeva, Sebastián y el resto de militares es alcanzado por un misil y se estrella en un campo de opio. Para su sorpresa, un coche blindado del ejército va a rescatarles en el lugar del accidente, conducido por alguien inesperado.

La huida aérea termina de forma violenta y obliga a los supervivientes a enfrentarse a un escenario distinto. Maeva, Sebastián y los militares pasan de escapar en helicóptero a necesitar ayuda después del impacto y el accidente. El campo de opio se convierte en el lugar de una espera marcada por la vulnerabilidad y por la incertidumbre sobre quién puede llegar hasta ellos. La aparición de un vehículo blindado ofrece una nueva posibilidad, pero la identidad de quien lo conduce introduce una sorpresa decisiva. El título recoge la ruptura de una vía de escape que parecía alejarles del peligro. El capítulo mantiene el ritmo de acción de esta fase de la temporada y enlaza la necesidad de sobrevivir al accidente con la de encontrar una salida.

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Transcripción parcial

Fragmento de la transcripción automática publicada en iVoox. Puede contener errores; no sustituye al guion original.

No sabía dónde estaba, no sabía si me encontraba tumbada boca abajo, de lado, boca arriba.

No identificaba si estaba al aire libre o si seguía dentro del helicóptero.

Pero sentía acercándose las llamaradas y el crepitar del incendio que estaba provocando.

Estaba absolutamente bloqueada, con la cabeza a punto de estallar y la tripa encogida.

Oía cómo me buscaban.

Era intopaz de hablar ni de moverme.

Recordé mi colgante con la concha de aquella playa de Cádiz.

Era el único accesorio que había sobrevivido a toda esta aventura maldita.

Incluso a las aguas bravas del río. Y ya me había salvado una vez.

Conseguí agarrarlo con mi mano derecha, pero no fue fácil.

Sentía alguna plancha de metal o algo similar que me impedía moverme.

Me lo llevé a la boca y soplé.

Soplé con todas mis fuerzas, aunque todas mis fuerzas eran pocas.

Este silbato es el mejor regalo que te hizo tu padre.

Estabas debajo de un introzo de ala.

El golpe del helicóptero te ha expulsado varios metros y estamos en una especie de campo de trigo que hace difícil ver el suelo.

Incluso te ha arrancado el cinturón de seguridad del asiento.

Pero estás bien y nos tenemos que ir ya.

Gracias, papá, por regalarme este silbato.

La historia de la periodista invidente que arriesgó su vida por amor.

Temporada 2. Episodio 5.

Alas rotas.

Apaga la luz y enciende tus sentidos.

Será nuestro joder morder el polvo a esta hija de la gran puta.

Yo soy Aisha. Yo conozco a ma Eva.

Dejadla. También la raptaron cuando vivía en Francia.

Si Aisha nos había venido a buscar, quizá era para ayudarnos.

Un campo de opio y eso ha amortiguado el golpe.

Pero si no salís rápido, los hombres de Sheridan están de camino para mataros.

Yo soy vuestro solo escapatorio.

Soy vuestra única escapatoria.

Ya no nos vamos a fiar de una terrorista gavacha.

¿Acaso tenemos otra opción? ¿No, Boa? Seguid conmigo. Rápido. Alerta.

Aisha salió del coche, me cogió de la mano y me ayudó a colocarme en la parte trasera del 4x4.

Ma Eva, ¿qué es que te han hecho? No contesté.

La pregunta de la francesa me hizo pensar que tendría más heridas de las que podría imaginar.

Sebastián se sentó a mi izquierda, me dejó en el centro y a mi derecha entró otro militar al que aún no había escuchado hablar.

Solo yo conozco estas sierras. Solo yo os puedo sacar de aquí.

Os está siguiendo toda la ciudad. ¡Puta! Que te subas al Hummer ya, o de lo contrario nos saldremos de la ciudad.

Venga, Boa, joder.

Yo también estaba en la prisión.

Y cuando os vi escaparos en el helicóptero, fui directa a este coche.

Vuestro Hummer. Lo teníamos aparcado al lado del edificio.

Al ver que os ibais, un impulso me decía que tenía que perseguiros.

Tenía esperanza por alcanzaros.

¡Sois mi única posibilidad de escapar de este infierno! Ella nos ayudó cuando estuvimos en la cárcel.

Aisha se puso al volante y arrancó el motor incluso antes de que a no Boa le diera tiempo a cerrar la puerta del copiloto.

Me llamo Incomodo.

El Hummer avanzó a velocidad poraz.

Y la amortiguación trabajaba a marchas forzadas para moldar el chasis a un terreno imposible.

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Créditos de la serie

Guion y dirección
Alejandro Paniagua
Producción ejecutiva
Charlie Arnaiz y Alberto Ortega
Productora
Dadá Films & Entertainment
Voces del reparto principal
Candela Villarejo (Maeva Nazari), Claudio Serrano y María Pérez

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