SERÉ TUS OJOSTodos los episodios

Temporada 1 · Capítulo 5 · 21:23

Instinto animal

Ocurre lo que Maeva nunca imaginó que podía suceder y la periodista es encerrada en una claustrofóbica habitación de un establo cercano, donde volverán a por ella para enviarla a un destino incierto con unas personas que no esperaba conocer.

▶ Escuchar el capítulo
Portada de Instinto animal, episodio 5 de la temporada 1 de Seré tus ojos

Sinopsis

Contiene detalles de la trama de este capítulo.

Ocurre lo que Maeva nunca imaginó que podía suceder y la periodista es encerrada en una claustrofóbica habitación de un establo cercano, donde volverán a por ella para enviarla a un destino incierto con unas personas que no esperaba conocer.

El encierro transforma la incertidumbre del viaje en una amenaza inmediata para Maeva. La habitación del establo limita su libertad y refuerza la sensación de aislamiento, mientras el anuncio de un traslado abre nuevas preguntas sobre lo que le espera. El capítulo mantiene la historia ligada a la percepción de la periodista: la información disponible resulta insuficiente para conocer su próximo destino o las intenciones de quienes controlan sus movimientos. En ese espacio claustrofóbico, el suspense nace tanto de lo que sucede como de lo que todavía no puede anticipar. El título remite a una situación donde la supervivencia ocupa el lugar que antes tenía la expectativa amorosa. La trama avanza hacia un encuentro inesperado que amplía el alcance del peligro en el que se encuentra.

Escucha Instinto animal

Abrir este episodio en iVoox ↗

iVoox abre este capítulo; las otras plataformas abren el catálogo de la serie.

Transcripción parcial

Fragmento de la transcripción automática publicada en iVoox. Puede contener errores; no sustituye al guion original.

Sentía cómo entraba dentro de mí, una y otra vez.

Estaba sudando mucho y sus gotas de sudor caían sobre mi pecho.

Me sujetaba la cintura con una fuerza desmedida.

Yo no ofrecía oposición, no sentía nada.

Me movía e inerte al compás de sus embestidas.

Sentía ganas de vomitar, pero tampoco tenía arcadas.

Mantenía los ojos abiertos y las lágrimas volvían a brotar.

Me sentía abandonada, como si la escena no me estuviera sucediendo a mí.

Los gemidos de nacer se clavaban en lo más profundo de mi cabeza.

Resonaban en mi tímpano y se alojaban en mi frustración.

Sus manos viajaban a través de mi piel sin oposición.

Me apretaban los pechos con agresividad.

Sentía de todo menos expectación.

Y mi entrepierna comenzó a lubricar a pesar de mi desconexión absoluta.

Lo que me quedaba de dignidad desapareció de aquella habitación para convertirme en un cuerpo inerte.

No podía azafarme mientras me violaba.

Solo quería que terminara.

Solo quería dejar de sentir.

Solo quería morir.

SERÉ TUS OJOS La historia de la periodista inmidente que arriesgó su vida por amor.

Episodio 5 Instinto animal.

Apaga la luz y enciende tus sentidos.

Estaba rota, abandonada, impotente, sin control, desconsolada.

Con el alma escapándose a través de los poros de mi piel.

Pero volví a recordar a mi madre.

Acababa de experimentar el peor episodio de mis casi 30 años de vida.

Sin embargo, no era suficiente para olvidar lo que hizo mi madre por mí.

Ella había acabado desfigurada.

Y ahora sí, consiguió sacarme a mi hermana y a mí adelante.

Yo no iba a rendirme hasta el final.

Aunque solo fuera por respeto hacia ella.

Mi madre nunca se lo hubiera permitido.

Gracias a su coraje yo estaba viva.

Sentía de alguna manera que ella me apoyaba, que ella estaba allí, presente, dándome toda la fuerza que a mí me faltaba.

No tenía ni ganas de llorar.

Solo viajaba al pasado con mi mente.

Estuve varias horas descompuesta.

Completamente desnuda.

Salvo el colgante de caracola de la playa de Cádiz, que reposaba sobre mi cuello, y me recordaba que algún día tuve otra realidad.

Había desconectado del mundo.

Siempre pensé que mi paso por la Tierra tenía un sentido, una razón de ser.

Que mi historia la había escrito una mano privilegiada y me depararía a un destino feliz y extraordinario.

Era la única manera de borrar mi conciencia y proyectarme lejos de aquel lugar.

Recordaba a mi padre contándome el cuento de Alicia en el País de las Maravillas, cuando era niña, por las noches, en la misma habitación que mi hermana en la litera de arriba.

Seguía viajando a través de mi memoria.

Recordaba la sensación de acariciar a Cicerone cuando escuchaba cualquier canción de Caleo, de Frank Sinatra o de Stevie Wonder, mi artista ciego favorito.

Siguiendo cada nota con mi mente y parafraseando las estrofas que sabía de memoria, tumbada en el sofá y bebiendo una copa de vino blanco.

Recordaba cómo se sentía una ducha caliente cuando el agua caía sobre mí, mojando mi cabeza y resbalando por toda mi espalda mientras mi mano viajaba con mi esponja enjabonada a través de mi piel.

También recordaba mi manía de buscar signos de braille en cualquier lugar.

Con las yemas de mis dedos siempre exploraba los botones de los ascensores, de los mandos a distancia o en las puertas de los taxis donde se escondía cada palabra.

Me recordaba a mí misma también trabajando en el estudio de radio.

Recordaba a mis amigas de la facultad, sobre todo en la cafetería, hablando de los chicos atractivos de clase.

Siempre envidié que pudieran evaluar su belleza y decidir si eran interesantes sin tocarlos y sin escucharlos.

Recordaba que tenía una vida y no quería que se transformara en una pesadilla de la que ya era una utopía despertar.

Un nuevo viaje regresivo desde mis enseñanzas.

Leer la transcripción disponible en iVoox ↗

Créditos de la serie

Guion y dirección
Alejandro Paniagua
Producción ejecutiva
Charlie Arnaiz y Alberto Ortega
Productora
Dadá Films & Entertainment
Voces del reparto principal
Candela Villarejo (Maeva Nazari), Claudio Serrano y María Pérez

Créditos generales de Seré tus ojos. Consulta el reparto y las participaciones especiales de la producción.

Conoce todas las voces ↗